Chronica Spellbound – Capítulo 1.

“No se me da muy bien esta parte” es una frase muy común en la sección final de comentarios del autor de un sinfín de novelas ligeras que consumo. Siempre he pensado que es exageración, falsa modestia… Pero ahora que descubro mi necesidad de usar esa misma frase ahora mismo, en este párrafo, concluyo que se trata de una enfermedad común entre gente rara que escribe cosas raras.

A ver cómo salgo de esta. Sí, esa puede ser mi frase.

Chronica Spellbound nació de puro accidente. Surgió de repente durante una serie de ejercicios de un curso de escritura creativa. Bueno, lo que apareció no fue exactamente Chronica. Se llamaba Cassandra, tenía 12 años (pero tenías que decirle que aparentaba más o se enfadaba), y era detective de lo sobrenatural en un Londres más realista que el que veremos en esta novela por entregas.

Aunque en ningún momento llegó a investigar (ni salió del despacho), Cassandra por algún motivo acabó gustando entre los compañeros del trabajo. Así que cuando la gente de Fast Fiction Penny me propuso colaborar con una novela, sabía que tenía que ser sobre Cassandra Spellbound.

Y eso fue un grave error, claro. 

Detrás de los manierismos y el comportamiento histriónico de Cassandra no había absolutamente nada. Ningún hilo decente del que tirar para conseguir una historia con un mínimo de desarrollo, conflicto y arco de personaje. Tuve que darme de cabezazos metafóricos un sinfín de veces y escribir varios intentos de primeros capítulos antes de darme cuenta de que Cassandra tenía que morir y renacer.

Existe una mezcla de “análisis de mercado” e intuición misteriosa detrás del paso de Cassandra a Chronica. No quería que su especialización mágica ya estuviera cogida por otros detectives de lo oculto en la literatura actual, así que empecé una lista de tipos de hechizos que no podría utilizar. Alquimia y taumaturgia fuera, pues son terrenos exclusivos de Harry Dresden. Nada de piromancía, pues el divertido Skulduggery Pleasant es un experto en ese tipo de conjuros. El ilusionismo y el glamour pertenecen a October Daye. Y mejor no tocarle lo que es suyo. ¿Nigromancia? Anita Blake se adelantó.

Así hasta tener cubiertos todos los detectives sobrenaturales a los que devoro lectura tras lectura.

A continuación, me fui a las wikis especializadas de Dungeons & Dragons y de Final Fantasy y apunté todas las clases de magia que puedes aprender en ambas franquicias. Y a partir de ahí hubo más callejones sin salida y cabezazos metafóricos. En un momento dado iba a romper las reglas y convertir a Cassandra en una Homúnculo alquimista que era sacada del frasco por el departamento sobrenatural de Scotland Yard para que les ayudara a dar caza a su maligno dueño casi inmortal. Aunque la premisa estaba interesante, no hubieras querido a esa Cassandra; su odio hacia la humanidad ponía problemas para que empatizaras con ella.

De repente, un domingo por la noche, escribí la frase “Las infinitas cuentas atrás de Chronica Spellbound” y las cosas empezaron a rodar. Escribía con esos nervios en el estómago que me hacen sonreír y perder la noción del tiempo. Nunca mejor dicho.

Cuando echo la mirada hacia atrás, descubro que ese fogonazo, ese “de repente salió esa frase”, tiene cierto poso que de alguna forma fue recogido y cultivado por el inconsciente. La clase de “Cronomante” es una de mis favoritas en Final Fantasy XII: The Zodiac Age. Una de mis waifus es la yandere Tokisaki Kurumi de Date a Live, una especie de hada con un reloj en uno de sus ojos. Y adoro la versión del Doctor Strange que hemos podido ver en el Universo Cinematográfico Marvel. Juntamos todo esto y añadimos mi fascinación por la física cuántica, la teoría de las cuerdas y las bifurcaciones temporales y, bum, Chronica Spellbound se convierte en más inevitable que antes.

Creo que lo que pretendo decir con todo esto es que los personajes que creamos nacen de lo que nos gusta. La próxima vez que te encuentres pensando que eres incapaz de dar vida a un ser de ficción, coge papel y boli, escribe una lista rápida de lo que te gusta y empieza a cruzar elementos y a darte cabezazos. Reposa cuando te salga el chichón y luego date de cabezazos de nuevo en otra pared donde creas que se oculta la respuesta.

Al final sale algo. Sobre todo si permites que surjan los accidentes. Y si tienes tiritas para los chichones, claro.

El objetivo de Chronica en la novela por entregas será resolver el caso antes de que sea demasiado tarde. Pero la misión que compartimos ella y yo es lograr que os entretengáis y os lo paséis bien. Si consigo al menos manifestar un 25% de la diversión que siento cuando leo aventuras de detectives de lo oculto, me consideraré tan feliz como Chronica un día que no convierte un objeto de su apartamento en una reliquia del pasado.

¡Nos vemos en la próxima cuenta atrás!

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